Hace algunos días hice una especial visita a un ser querido. Después de dos años y medio, fui voluntaria y libremente al lugar donde está enterrado el cuerpo de mi viejo. No puedo decir textualmente que fui a ver a mi papá, porque sé que él no está ahí. No fui sólo, me acompañó una buena amiga a quien le pedí que estuviera presente. Yo no me habría atrevido a ir solo. Es extraño, es duro, ver el nombre de tu viejo escrito en una lápida. Y ver, además, en el mismo lugar, los nombres de familiares que han sido tan importantes en tu vida. Era una visita que había postergado durante años, y que por fin pude concretar.
Muchas veces hemos oído la misma frase, que se refiere a que cuando algo o alguien no lo tenemos, recién ahí lo valoramos. Lo más probable es que la seguiremos escuchando. A mi parecer, no tiene ningún sentido esa oración, hasta que no descubrimos y hacemos vida cuánto esconden esas palabras.
Algunos domingos atrás, si mal no lo recuerdo, las lecturas de la Eucaristía hablaban de cómo nos reconocerían por ser cristianos. Y el mensaje era claro, limpio y sencillo: porque se aman unos a otros. Y entonces, ¿Qué nos impide realizar ese mandato? ¿Qué nos impide amar? Yo lo llevaría más a la práctica, a hechos concretos, al "área chica": ¿Cómo se expresa amor a las distintas personas que conocemos, si con todas tenemos distintos vínculos? ¿Cómo demuestro amor, en el día a día, en las cosas cotidianas? Me parece que no es una pregunta trivial.
Mientras estaba junto a la sepultura donde está enterrado el cuerpo de mi viejo, lloré diciéndole lo mucho que me hacía falta, lo mucho que lo quería. Sentí consuelo después de eso. Pero creo que es mejor expresar el amor en vida.
Julio.
Muchas veces hemos oído la misma frase, que se refiere a que cuando algo o alguien no lo tenemos, recién ahí lo valoramos. Lo más probable es que la seguiremos escuchando. A mi parecer, no tiene ningún sentido esa oración, hasta que no descubrimos y hacemos vida cuánto esconden esas palabras.
Algunos domingos atrás, si mal no lo recuerdo, las lecturas de la Eucaristía hablaban de cómo nos reconocerían por ser cristianos. Y el mensaje era claro, limpio y sencillo: porque se aman unos a otros. Y entonces, ¿Qué nos impide realizar ese mandato? ¿Qué nos impide amar? Yo lo llevaría más a la práctica, a hechos concretos, al "área chica": ¿Cómo se expresa amor a las distintas personas que conocemos, si con todas tenemos distintos vínculos? ¿Cómo demuestro amor, en el día a día, en las cosas cotidianas? Me parece que no es una pregunta trivial.
Mientras estaba junto a la sepultura donde está enterrado el cuerpo de mi viejo, lloré diciéndole lo mucho que me hacía falta, lo mucho que lo quería. Sentí consuelo después de eso. Pero creo que es mejor expresar el amor en vida.
Julio.