Durante los últimos nueves meses
he visto nacer vida,
frágil como son los pequeños cuando vienen
a este convulsionado mundo.
Pero aferrados a la vida,
al pecho materno,
sin quitar la mirada sobre los ojos de la madre,
o del padre cuando los cobija.
También he visto partir a seres queridos.
La muerte es un misterio que
cuesta mucho comprender.
Sin ir más lejos, que cerca estuve yo de ella
hace sólo dos meses atrás.
Sólo dos meses atrás.
-
En estos últimos nueve meses,
he visto como el sueño de titularme
junto a mis compañeros,
se desvanece de manera irreparable.
Pero también he visto logros,
he visto a personas dar lo mejor de si,
incluso aquellas cosas que
no sabían que podían dar.
Personalmente he conquistado algunas metas...
-
Farellones en bicicleta,
pocos piensan en tratar de hacer tamaña locura.
Entre muchas otras cosas,
son cuarenta interminables vueltas en forma de U,
que te exigen al máximo,
te hacen desesperar,
te fatigan,
te hacen por momentos creer que no llegarás,
te hacen sacar fuerzas de donde no las hay,
y en horas y horas de pedaleo,
tienes tiempo incluso
para pensar en aquello verdaderamente importante
que habías dejado de lado,
o en aquello imbécil que te hace perder el tiempo.
Cuando subes a Farellones en bicicleta,
es una pequeña metáfora de lo que es tu vida,
pensando en lo más importante,
acordándote de tus seres más queridos,
pensando en la meta, y con quienes compartirás tu alegría al regreso.
-
Hace sólo un par de días,
un amigo me mostró su punto de vista ante cierto tema...
"Julio. Tienes dos formas de ver las cosas. O te centras en la meta y luchas y luchas por ella sin quitarle los ojos de encima; o disfrutas el camino por completo, y la meta será simplemente, la coronación de un viaje duro, pero placentero."
Los 45,5 kilómetros que me tomó llegar a la cima,
los disfruté kilómetro a kilómetro,
metro a metro.
Cuando subes a Farellones en bicicleta,
después de haber vivido los
nueve meses más intensos de tu vida,
la cumbre tiene otra dimensión.
Pasar frente a aquel pequeño letrero indicando
CURVA 40,
es una nueva llamada a la vida,
no la indicación que dice "META".
Mi vida está llena de cumbres que conquistar,
y el 11 de noviembre de 2006,
sólo pasé por la primera.
Es cierto, no olvidaré aquel momento.
Tampoco olvidaré lo cerca
que la muerte estuvo de mí hace dos meses.
En cuarenta curvas,
más de noventa kilómetros recorridos,
más de seis horas de pedaleo,
tres litros de agua,
y por sobre todo, mucha,
mucha convicción,
recordé a mi viejo que me enseñó a pedalear,
recordé a mis seres más queridos,
busqué en mi corazón a la mujer que amo
y con quien quisiera pasar el resto de mis días.
Y di gracias a Dios por permitirme disfrutar
de tan hermoso paisaje
a 2.300 metros sobre el nivel del mar.
Y todo esto, durante los últimos nueve meses.
Julio.
martes, noviembre 14
Suscribirse a:
Entradas (Atom)