martes, diciembre 19

Un tema vetado, una salida optimista

Recuerdo en una ocasión haber escuchado a un compañero de colegio decir: "quisiera tener la valentía que tuvo él, para yo también quitarme la vida". Mi compañero se refería a Raimundo Tupper, 26 años, jugador de fútbol de la Universidad Católica, cuando producto de una depresión endógena, éste se lanzara del noveno piso del hotel donde se hospedaba el equipo, en una gira por Centro América. ¿Por qué mi compañero veía valentía donde todos veían cobardía? ¿Por qué llama tanto la atención la muerte por suicidio? ¿Son cobardes o son valientes?
Con respecto al tema del suicidio, David Hume, filósofo inglés del siglo XVIII, hace un ensayo bastante interesante sobre el marco ético y las implicancias de un suicidio. Pero ojo, hay que leerlo con cuidado.
En lo que a mí respecta, responder a si son cobardes o valientes (que ya es una pregunta escalofriante) estos hombres y mujeres que se quitan la vida, me parece injusto de mi parte. Creo que pecaría de una soberbia abismal. Sólo tendría derecho a mirar el tema bajo los ojos del Evangelio. Buscar una mirada con sentido, con esperanza, con perdón, con consuelo.
No es fácil hablar de este tema. Corrijo, es muy fácil hablar del tema, cuando no hay antecedentes de personas involucradas directa o indirectamente. Pero de otra manera, nadie habla, como tantos otros temas del cristianismo. Temas vetados como si las grandes catedrales y las magníficas capillas históricas, se fueran a caer de un segundo a otro.
Yo no sé cuáles eran las creencias de Raimundo Tupper. Nunca vamos a saber si se pudo o no haber evitado tan horrorosa muerte. El hombre que está en vías de autoeliminarse no entiende argumentos racionales. No convive con él la lógica. Ha perdido toda voluntad. Ya no hay más sentido.
Para un hombre afectado por algún tipo de enfermedad mental, hay puntos que pueden parecer sin retorno. A veces, por desgracia, no es mucho lo que se puede hacer por ellos. Sin embargo, mientras exista tiempo, hay un elemento gratuito, sobreabundante, tremendamente efectivo, pero por desgracia poco practicado, que está al alcance de todos: LA COMUNICACIÓN. Ese simple hecho de traspasar nuestras ideas, y buscar comprender las ideas del otro, hará, sin duda, que se eviten ingratos momentos, y que se pueda vivir en un mundo más saludable.
Julio.

martes, noviembre 14

Metáfora de una vida

Durante los últimos nueves meses
he visto nacer vida,
frágil como son los pequeños cuando vienen
a este convulsionado mundo.
Pero aferrados a la vida,
al pecho materno,
sin quitar la mirada sobre los ojos de la madre,
o del padre cuando los cobija.
También he visto partir a seres queridos.
La muerte es un misterio que
cuesta mucho comprender.
Sin ir más lejos, que cerca estuve yo de ella
hace sólo dos meses atrás.
Sólo dos meses atrás.
-
En estos últimos nueve meses,
he visto como el sueño de titularme
junto a mis compañeros,
se desvanece de manera irreparable.
Pero también he visto logros,
he visto a personas dar lo mejor de si,
incluso aquellas cosas que
no sabían que podían dar.
Personalmente he conquistado algunas metas...
-
Farellones en bicicleta,
pocos piensan en tratar de hacer tamaña locura.
Entre muchas otras cosas,
son cuarenta interminables vueltas en forma de U,
que te exigen al máximo,
te hacen desesperar,
te fatigan,
te hacen por momentos creer que no llegarás,
te hacen sacar fuerzas de donde no las hay,
y en horas y horas de pedaleo,
tienes tiempo incluso
para pensar en aquello verdaderamente importante
que habías dejado de lado,
o en aquello imbécil que te hace perder el tiempo.
Cuando subes a Farellones en bicicleta,
es una pequeña metáfora de lo que es tu vida,
pensando en lo más importante,
acordándote de tus seres más queridos,
pensando en la meta, y con quienes compartirás tu alegría al regreso.
-
Hace sólo un par de días,
un amigo me mostró su punto de vista ante cierto tema...
"Julio. Tienes dos formas de ver las cosas. O te centras en la meta y luchas y luchas por ella sin quitarle los ojos de encima; o disfrutas el camino por completo, y la meta será simplemente, la coronación de un viaje duro, pero placentero."
Los 45,5 kilómetros que me tomó llegar a la cima,
los disfruté kilómetro a kilómetro,
metro a metro.
Cuando subes a Farellones en bicicleta,
después de haber vivido los
nueve meses más intensos de tu vida,
la cumbre tiene otra dimensión.
Pasar frente a aquel pequeño letrero indicando
CURVA 40,
es una nueva llamada a la vida,
no la indicación que dice "META".
Mi vida está llena de cumbres que conquistar,
y el 11 de noviembre de 2006,
sólo pasé por la primera.
Es cierto, no olvidaré aquel momento.
Tampoco olvidaré lo cerca
que la muerte estuvo de mí hace dos meses.
En cuarenta curvas,
más de noventa kilómetros recorridos,
más de seis horas de pedaleo,
tres litros de agua,
y por sobre todo, mucha,
mucha convicción,
recordé a mi viejo que me enseñó a pedalear,
recordé a mis seres más queridos,
busqué en mi corazón a la mujer que amo
y con quien quisiera pasar el resto de mis días.
Y di gracias a Dios por permitirme disfrutar
de tan hermoso paisaje
a 2.300 metros sobre el nivel del mar.
Y todo esto, durante los últimos nueve meses.
Julio.

jueves, octubre 12

Testimonio

Hace algunos días, una profesora me pidió que diera un testimonio sobre la muerte de mi viejo, para un programa de magister. Todo esto, por supuesto, si yo quería. El tema que ella le tocaba exponer era sobre "El duelo", y no quería hacer una clase sólo expositiva, sino también un poco más testimonial, de manera de motivar a los alumnos, en un tema que de por sí, es complicado tratar. Por mi parte, accedí gustoso.
El siguiente texto corresponde a lo que yo leí aquel día, ante aproximadamente cincuenta personas. Fue una experiencia fuerte, pero bastante hermosa. Ahora lo comparto con ustedes, aunque hoy no sea esto precisamente lo que me ha movilizado durante el día.
-
"Testimonio

Mi vida se marca en un antes y un después de la muerte de mi viejo. Pero quiero recalcar en algo: y es que existe un después.
Mi nombre es Julio Goffard. Tengo 26 años. Soy alumno de quinto año de esta universidad. Y no les miento: me llena de orgullo decir que soy de la Alberto Hurtado.
Creo que para poder contarles sobre la muerte de mi padre, debo contarles brevemente sobre quién soy yo. Considero que es importante contextualizar las cosas. Actualmente estoy bajo tratamiento psiquiátrico y psicológico, por una profunda depresión ansiosa. Una de sus causas, es un duelo no vivido cuando falleciera mi padre. ¿Por qué les cuento esto, que es algo tan íntimo, tan personal? Porque en mi corta experiencia de vida, he descubierto que el dar testimonio, ha sido la herramienta principal para poder llegar a crear vínculos con la gente. Dando testimonio se es más transparente (cosa que en nuestra sociedad es algo cada vez más escaso), y siendo transparente se crean lazos de confianza. Luego, y recién ahí, se puede acompañar a alguien. Y lo que les digo ahora se los digo con mucha humildad, pero es que no puedo dejar de mencionar que, en la parroquia de la cual participo, una de las chicas que se prepara para hacer su Confirmación, me ha elegido como su Padrino. Y estoy feliz por eso!! Y estoy convencido que todo partió simplemente por atreverse a dar testimonio.
Me considero un hombre lleno de fallas, lleno de “pifias”, con errores por todos lados, un pecador por donde se me mire, sin embargo, en mi vida busco que se me recuerde no por ser un tipo talentoso o un genio, sino como un hombre consecuente, un hombre luchador, un hombre de una sola línea, y sobre todo, un hombre en quien se pueda confiar.
Luego de este pequeño marco de referencia, puedo hablarles más fácil de mi viejo.
Mi viejo fallece un 9 de noviembre del año 2003. Ya se van a cumplir 3 años. ¡Cómo pasa el tiempo! Murió de un cáncer prostático. Maldita enfermedad. Larga, lenta, dolorosa. Tuve la gracia de poder trabajar en diferentes cosas con mi viejo, incluso pocas semanas antes que muriera. Eso me hizo aferrarme mucho más a él, especialmente en el último tiempo. Pero la enfermedad no le daba tregua. Hicimos todo lo que estuvo a nuestro alcance para tratar de revertir la situación. Y aunque hubiésemos tenido todo el dinero del mundo, de nada habría servido. El cáncer se lo llevó igual al medio día de un domingo 9 de noviembre. Al menos, murió en su hogar, en su pieza, en su cama, rodeado de su esposa, sus hijos, y de quienes más lo querían.
En el momento de su fallecimiento, me tuve que “hacer el fuerte”. En esos instantes, todos mis hermanos, tanto los mayores como mi hermano menor, estaban francamente destrozados. Y tenían razón para estarlo. Y como sentí que alguien tenía que sacar la cara, yo asumí ese rol. No me arrepiento de la actitud que tomé, la de haberme mostrado fuerte, íntegro, de una sola pieza, pero con el tiempo me di cuenta que había cometido un error: me olvidé que tenía que llorar, cosa que nunca hice. Semanas después, en La Biblia, me reencontraba con una hermosa lectura: La Resurrección de Lázaro, de la que luego quiero hablarles un poco.
El tiempo pasó, y la muerte de mi viejo fue quedando atrás. Yo me encargué de mantenerme absolutamente ocupado, lleno de actividades. Es que sencillamente no quería pensar, no quería sentir, no quería asumir que mi viejo, mi querido viejo, ya no estaba conmigo, ya no estaba junto a mí. Y fue así como busqué trabajo; participé en cuanto grupo podía existir; en la universidad comencé a hacer ayudantías; me preocupé de tomar más ramos de lo normal y más que el resto de mis compañeros. Y lograba que me fuera bien. Nunca me di descanso, ni siquiera para salir de vacaciones. Y todo porque yo mismo no me permitía llorar.
Y fue así como colapsé. Así como cayeron las Torres Gemelas hace 5 años, así mismo yo me derrumbé. Y esto ocurrió hace relativamente poco tiempo, unos 5 meses atrás, cuando corría el mes de mayo. La depresión por la que actualmente paso es la prueba más grande de mi desmoronamiento.
Pero en algún momento les dije que yo era un hombre lleno de fallas, pero también que era un hombre luchador. Y fue así que estando inmerso en la más honda depresión, lleno de angustias y con un profundo desánimo, decidí hacer algo que nunca había hecho desde que mi viejo había muerto: iría a verlo al cementerio. No les voy a mentir: no me atreví a ir sólo, y le pedí a una de mis mejores amigas que me acompañara. Y estando ahí, en el cementerio, frente a la tumba, leyendo su nombre, lloré. Lloré y lloré. Lloré como cabro chico. Lloré desconsoladamente. Lloré mientras mi amiga simplemente me abrazó. Lloré diciéndole a mi viejo lo mucho que lo quería, lo mucho que lo extrañaba, lo mucho que me hacía falta, diciéndole que todos los años en los que él no había estado, había tratado, desde lo más profundo de mi corazón, llevar una vida digna. Lloré con la esperanza que mi viejo se sintiera orgulloso de su hijo.
La paz con que ese día, mi amiga y yo nos retiramos del cementerio, ha sido uno de los momentos más lindos de mi vida.
Y aunque yo mismo no me lo crea, he vuelto a ir al cementerio, eso si, siempre acompañado. Yo sé que mi viejo no está ahí. Sólo está su cuerpo. Pero el sólo hecho de leer su nombre escrito en la lápida, me ayuda a asumir el aquí y el ahora de mi vida. Y seguiré yendo, con calma, con confianza y con esperanza.

En algún momento les mencioné la Resurrección de Lázaro. Espero que se acuerden. Quiero revisar brevemente ese pasaje bíblico. Jesús viajaba de Jerusalén a Betania, que está a unos 3 kilómetros, cuando recibe la noticia que su amigo Lázaro ha muerto. ¡Lázaro! ¡su amigo! Aquel con quien seguramente había compartido veladas enteras, largas conversaciones, enseñanzas, sus sueños, sus temores, caminatas, y quién sabe cuánto más. ¡Su amigo había muerto! Y Jesús llora. Y llora delante de los familiares de Lázaro, delante de sus discípulos, de sus apóstoles, y de todo un pueblo. Pero el mensaje que Jesús traía era un mensaje de vida, un mensaje de alegría, un mensaje de común-unión. Jesús se niega a la muerte, porque sabe que la muerte no tiene la última palabra. Y es particularmente hermoso como termina este pasaje bíblico: Jesús le pide al resto, que le saquen los vendajes a Lázaro, y en un metafórico llamado a la vida, que lo dejasen caminar.

En la vida hay tiempo para compartir, para reír, para festejar, pero todo esto debemos hacerlo mientras estemos vivos. No esperemos el día de nuestra muerte para comenzar a vivir. Pero también debemos permitirnos llorar. Si Cristo lloró frente a la muerte de su amigo, ¿por qué nosotros no?
Creo que la sociedad no nos puede vencer, privándonos de vivir nuestros lutos, que tanto merecemos.
Creo que debemos dejarnos ayudar, dejarnos acompañar, dejarnos amar.
Partí este testimonio diciendo que “mi vida se marcaba en un antes y un después de la muerte de mi viejo”, pero que también quería recalcar en algo, y es que existe un después de la muerte. La mayor prueba de esto, es que yo estoy aquí presente, gracias al amor que mi padre tuvo por mí. Si no fuera así, no estaría aquí dándoles gustoso este testimonio. Gracias."

jueves, septiembre 28

El mundo ideal

No me importa lo que piense la gente. ¿Alguien podría tener la valentía de negármelo? Sé muy bien por lo que estoy pasando, y lo que el resto piensa al respecto. Pero hoy, vuelvo a confirmar, por desgracia, algo que ya había escrito hace algunas semanas atrás…. Creo que cada uno se las arregla como mejor pueda. El resto, es pura mierda molida, puras frasecitas bonitas de ánimo y de buenas intenciones no medidas, por tanto, sin ningún peso. Cada uno está inmerso en lo que tiene que hacer, en lo que debe hacer, realizando responsablemente cada una de sus propias actividades. ¡Felicidades! ¡Se han ganado el premio a los hombres y mujeres que el mundo necesita! Y resulta que luego, el que está mal enfocado soy yo, justamente porque tengo tan arraigado el sentido de la responsabilidad, que hoy vivo deprimido, que hoy vivo sólo para darle en el gusto al resto, por estar vivo para ellos, porque en lo que a mí respecta, no hay ninguna diferencia entre vivir sin sentido o quitarse la vida. La única diferencia no está en lo que ocurra en mí, sino en lo que ocurra en el resto. El problema no es quitarse la vida, sino qué haces con tu vida mientras vives.
Les mando a todos un “responsable” abrazo y saludo. Ojalá que todos tengan una hermosa semana!!! Que a todos se les cumplan todos sus planes y proyectos!!! ¡Qué felicidad más grande vivir en este mundo!
Si alguien a leído la Apología de Sócrates, me quedo con una de sus últimas frases antes de morir: “Pero ya es hora de partir; yo hacia la muerte, pero vosotros para seguir viviendo. Cuál de nosotros se dirige hacia un destino mejor, es algo que está oculto, menos a Dios”.
-
Aún Julio.

domingo, septiembre 10

Dar la vida por alguien

Hoy, durante la Misa me hice una pregunta. Es algo que hace algún tiempo vengo pensando, y que no he podido avanzar mucho más desde el día en que empecé: ¿Se puede dar la vida por otros? Yo sé que el Evangelio habla justamente de eso, pero vamos a los actos concretos. Si yo veo a alguien que sufre, y le pido a Dios que sea yo quien cargue con ese sufrimiento a cambio de que aquel hombre o mujer, puede vivir aliviado... ¿Dios me concederá el deseo? Y qué pasa cuando no es sólo un sufrimiento, sino una vida completa la que está en juego. Entonces, podemos pedirle a Dios, que tome nuestra vida a cambio de aquella.
Cambiemos la pregunta: ¿hasta qué punto, o de qué manera el Evangelio nos invita a dar la vida por otros? No hablo que nos andemos quitando la vida por nuestras propias manos. Eso sería una estupidez. Pero tampoco quiero respuestas con que hay que servir al prójimo, acompañándolo, acogiéndolo, etc. etc. Hablo de algo más prufundo, algo totalmente espiritual, pero completamente material. ¿Hasta qué punto podemos hacer tratos con Dios? ¿Hasta qué punto VERDADERAMENTE, estaríamos dispuestos a dar la vida por otro hombre. ¿Mediríamos las consecuencias? ¿Preguntaríamos de quién se trata? ¿Nos gustaría saber cuáles son los motivos? Entonces, ¿cómo puedo, real, física, verdadera, tangiblemente, pedirle a Dios que me permita cargar con la cruz de otro, a cambio de su felicidad? Y qué pasaría si se presentara el mismo Señor y me dijera: Julio: ¿quieres ver feliz a esa persona? Ok, pero si deseas cargar con la cruz que tenía preparada para esa persona, puedes hacerlo, pero la pasarás mal, muy mal. ¿quieres hacerlo de todas formas, o mejor, cada uno con su cruz?
O estoy entendiendo mal el Evangelio, o de esto se trata la frase "No hay amor más grande que dar la vida por los amigos". Y si ni siquiera es una amigo, mejor todavía.
Si no soy capaz de responderle a Dios con un SÍ, quiere decir que no entiendo NADA de lo que realmente hay en la Biblia.
Julio.

miércoles, septiembre 6

Algunas reflexiones con y sin sentido

Por esas cosas de la computación, llevaba escribiendo algo más de una hora para mi blog, y repentinamente el texto se borró. Como suele suceder en estos casos, la copia de seguridad no funcionó, por lo que no quedó registro alguno de mis humildes reflexiones...
Pero como no me daré por vencido, creo que podré resumir en pocas palabras, y de manera muy intensa, todo lo que llevaba escrito hasta el momento.
Seré sincero: si hace algunos minutos me daba más o menos lo mismo sobre lo que pensaran de mis reflexiones, ahora que tengo que escribir todo nuevamente, no me importa nada.
Creo que resumiendo mis ideas podría decir lo siguiente:
1.- Al mundo venimos solos, y solos nos las tendremos que arreglar. El que podamos "asociarnos", o reunirnos bajo cualquier forma, sólo será por dos excluyentes razones: o por gracia de Dios, o por simple temporalidad, la que por definición, tenderá a cero, es decir, el grupo tenderá a desaparecer.
2.- Somos presa de diferentes formas de "fachadas". Si alguien cree que no vive de esa forma, por favor, deje su correo o su número telefónico y le devolveré de inmediato el llamado. Porque qué ganas de saber cuál es la clave!!!
3.- Nuestro roles nos encasillan y nos enmarcan, muchas veces, no permitiéndonos desarrollarnos o vivir nuestras vidas como nosotros quisiéramos. El miedo al escándalo, a la desilusión, a fallarle a la gente, es más fuerte de lo que realmente pensamos.
4.- Nadie puede hablar mal de la muerte. Quien lo hiciera, estaría hablando mal de algo que no ha vivido en carne propia. ¡qué feo sería eso! Por lo tanto, sólo quien muere puede dar opinión con conocimiento de causa. Pero qué difícil sería conocer esa opinión. Luego, no me parece justo hablar mal de los suicidas. En última instancia, hicieron algo de lo cual jamás podrán arrepentirse. ¿Quién soy yo para juzgarlos?
5.- Sobrellevar la desesperación con la evasión es algo válido. Te permite seguir viviendo. En el mejor de los casos, la desesperación pasará y se volverá a la cotidianeidad de la vida.
6.- Cuidado de vivir una vida sin sentido. Se está más cerca de la muerte de esta forma, y salvo que se quiera llegar voluntariamente a esta última condición, más vale encontrar sentido a todo lo que hagamos. De otra forma, corremos el riesgo de no dejar espacio al arrepentimiento. Grave sería.
7.- Detrás de todo hombre, por enfermizo que parezca, hay un corazón que late y que busca la Verdad ante todo. Descubrir este misterio será lo más preciado que cualquier ser humano pueda llegar a tener.
Julio.

lunes, julio 24

Libres para amar

En alguna parte leí o escuché la frase "Libres para amar". No recuerdo dónde fue. Me suele pasar, porque con frecuencia leo mucho y después no recuerdo la fuente. Y lo mejor de todo, es que no tengo completa claridad sobre las ideas que hoy quiero expresar. Lo que también me suele pasar.
Cristo dijo "La verdad los hará libres" (Juan 8,32). Frase utilizada por Juan Pablo II en su Encíclica Veritatis Splendor (El esplendor de la Verdad). Creo que tiene un peso tremendo en la vida de todo hombre. ¿Cuán libre soy, para poder amar? ¿Cuán verdadero es el Hombre, para vivir libre, sin miedos, sin temores, abierto a construir de manera transparente? ¿Qué se necesita para tener una verdadera apertura para amar?
Busco llegar a amar algún día de manera libre. Sentir la confianza en mis actos que me permitan sentir plenitud en mi vida. Vivir en permanente búsqueda de la verdad, sin relativismos, sin engaños, sin falsas comodidades. Buscar y encontrar la verdad. Buscar y encontrar la libertad. Vivir la gracia de esa libertad. Sólo en ese punto, creo poder encontrar la verdadera apertura para amar.
"...y la verdad os hará libres" (Cristo)
-
Julio.

jueves, junio 29

Sobre la libertad y la voluntad

Estas últimas semanas han sido particularmente difíciles. La vida pone desafíos que por momentos, parecieran infranqueables. Pero a mis cortos 26 años, hoy me doy cuenta de ciertos elementos con los que contamos hombres y mujeres, que simplemente por estar ahí, no nos percatamos de su relevancia para lo que significa el curso de nuestras vidas.
Particularmente me refiero a dos cosas: la libertad y la voluntad.
Viktor Frankl, en su libro "El hombre en busca de sentido", señala: "Al hombre se le puede quitar todo, incluso la vida, pero no se le puede quitar una cosa, la última de sus libertades humanas, la elección de su actitud personal ante un conjunto de circunstancias, para decidir su propio camino". No lo dice cualquier persona. Lo dice un hombre que sobrevivió a los campos de concentración nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Sin duda, una de las experiencias más duras a las que un ser humano pueda ser sometido. En si, la libertad de tomar la postura que queramos ante cualquier circunstancia, es un don divino. Y el más claro ejemplo es Cristo, quien no se negó a la cruz. Sin embargo, de nuestra postura hacia la vida a las acciones que tomemos, hay un camino largo. Cuán grato sería el mundo si se siguiera la lógica orar > pensar > concluir > actuar. Pero entre las buenas intenciones y los actos concretos, hay muchas veces, una distancia abismal.
Creo que aquí es donde aparece la voluntad. Este concepto significa, entre otras cosas, la facultad de decidir y ordenar la propia conducta. Luego, ¿te pueden quitar la voluntad? ¿se puede perder la voluntad? En qué momento dejamos de ser autovalentes, y por simple comodidad o compleja enfermedad, no podemos actuar como queremos. Creo que Dios dio al ser humano estos dos grandes regalos. Por un lado, la libertad de escoger los caminos que deseamos. Por otro, la voluntad de realizar las acciones necesarias para transitar por estos caminos libremente escogidos. Aprovechar estos regalos es de plena decisión personal. Porque aun San Pablo le escribía a las comunidades romanas que hacía lo que no quería, y lo que quería no lo hacía. Y aunque él mismo vivió en carne propia lo que es estar privado de libertad, no bajó los brazos ante el llamado que él sentía.
Ojalá podamos sacar el mejor partido, para quienes nos rodean y para nosotros mismos, de estos dos grandes regalos que todos poseemos.
Julio.

miércoles, junio 7

Una historia real

Dos o tres años atrás, me tocó dar un pequeño discurso en mi universidad sobre algún tema que yo considerara trascendente. En esa ocasión hablé sobre la pobreza. Años más tarde, y sólo adaptando algunas pequeñas cosas, comparto con ustedes el texto que en esa ocasión me tocó pronunciar.
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"Hace varios años, durante un paseo de mi curso de colegio, mientras todos disfrutábamos de los últimos días de verano en la piscina, una compañera resbaló en la orilla y calló golpeándose la cabeza con el borde. La rescataron inmediatamente. Andrea estaba inconsciente. En el lugar había tres médicos. Ninguno de ellos pudo hacer nada por nuestra compañera.
En el mundo mueren alrededor de 30.000 niños diariamente, por efectos ligados a la pobreza, según el Informe de Desarrollo Humano 2000, de la Organización de las Naciones Unidas. La gran mayoría de ellos muere por causas totalmente prevenibles, como desnutrición o resfríos. A diferencia de Andrea, mi ex-compañera fallecida, ellos no tienen a ningún médico cerca que les tienda una mano, que intente voluntariamente hacer algo por sus vidas. Si Andrea murió, con cuanta mayor razón mueren esos pobres niños.
¿Es que acaso es la pobreza algo inherente al ser humano? ¿O debemos achacar toda la culpa a los gobiernos de turno por no superar los vergonzosos índices de indigencia? Es curioso como mucha gente así lo piensa, como si viviera en un mundo independiente de las decisiones gubernamentales y abstraídos completamente de la realidad que los rodea. El ser humano es libre de tomar decisiones, capaz de interferir positiva o negativamente en el curso de la vida de los hombres. No se puede explicar la pobreza como una característica propia del hombre. En sí, la falta de solidaridad es contraria al hombre. La pobreza no es algo inherente al ser humano. No tiene nada que ver con eso. La pobreza tampoco será una emergencia natural contra la que hay que luchar. La pobreza no tiene nada de natural. No viene en nuestras raíces, ni en nuestra cultura. La cultura no hereda pobreza. La pobreza será el mal resultado que el conjunto de decisiones de los hombres, hemos tomado a lo largo de la Historia.
Todo hombre influye en su entorno. Como futuros profesionales tenemos una responsabilidad con lo que hagamos de nuestra carrera. No podemos pasar inadvertidos ante aquella familia sin techo, hombre o mujer, un pequeño niño, tal vez una joven madre, que mueren de hambre, de frío, incluso por falta de cariño, mientras nosotros nos quedamos cómodamente en el calor de nuestros hogares. A ver si llegamos a tiempo a salvar a alguno de estos 30.000 pequeños que mueren a diario ahogados en la vergonzosa piscina de la indigencia."
Julio.

viernes, junio 2

Nos reconocerán porque...

Hace algunos días hice una especial visita a un ser querido. Después de dos años y medio, fui voluntaria y libremente al lugar donde está enterrado el cuerpo de mi viejo. No puedo decir textualmente que fui a ver a mi papá, porque sé que él no está ahí. No fui sólo, me acompañó una buena amiga a quien le pedí que estuviera presente. Yo no me habría atrevido a ir solo. Es extraño, es duro, ver el nombre de tu viejo escrito en una lápida. Y ver, además, en el mismo lugar, los nombres de familiares que han sido tan importantes en tu vida. Era una visita que había postergado durante años, y que por fin pude concretar.
Muchas veces hemos oído la misma frase, que se refiere a que cuando algo o alguien no lo tenemos, recién ahí lo valoramos. Lo más probable es que la seguiremos escuchando. A mi parecer, no tiene ningún sentido esa oración, hasta que no descubrimos y hacemos vida cuánto esconden esas palabras.
Algunos domingos atrás, si mal no lo recuerdo, las lecturas de la Eucaristía hablaban de cómo nos reconocerían por ser cristianos. Y el mensaje era claro, limpio y sencillo: porque se aman unos a otros. Y entonces, ¿Qué nos impide realizar ese mandato? ¿Qué nos impide amar? Yo lo llevaría más a la práctica, a hechos concretos, al "área chica": ¿Cómo se expresa amor a las distintas personas que conocemos, si con todas tenemos distintos vínculos? ¿Cómo demuestro amor, en el día a día, en las cosas cotidianas? Me parece que no es una pregunta trivial.
Mientras estaba junto a la sepultura donde está enterrado el cuerpo de mi viejo, lloré diciéndole lo mucho que me hacía falta, lo mucho que lo quería. Sentí consuelo después de eso. Pero creo que es mejor expresar el amor en vida.
Julio.

lunes, mayo 22

Duc in altum

El título de este comentario, se ha traducido tradicionalmente como "Rema a lo profundo". Pero, en qué contexto se enmarca: los discípulos volvían del lago Genesaret después de una noche entera sin pescar nada. Pedro, desmotivado, le cuenta de esta situación a Jesús. Pero Jesús le dice que nuevamente vuelva al agua, y que lleve su barca mar adentro, porque ahí encontraría el alimento que buscaba. ¡Qué grande la fe de Pedro, que aunque cansado, vuelve a embarcarse! Como siempre, Jesús no le había fallado.
Duc in altum es para mí, uno de los llamados más grandes que Dios me hace a luchar por mis ideales. Es un grito de fuerza, de garra, de ánimo, una llamada a "picar alto", a concretar metas casi inalcanzables. También, es un llamado a mirar lo más profundo de la realidad humana. Mirar, buscar, perseguir a Dios de manera constante. Reflexionar de forma permanente, buscando parecerse cada día más a Dios, por medio de Cristo. Duc in altum, es la llamada que Dios le hace al mundo para ver que lo verdaderamente importante se consigue con esfuerzo, con sudor, con confianza, con convicción.
Duc in altum es tiempo para reflexionar, para saber que los logros no se consiguen solos. El mismo Pedro, necesitó ayuda para cargar con una red repleta de peces. Es el llamado a ser grandes, a ser mejores hombres. A luchar y ponerse de pie, aunque todo se vea derrumbado. A confiar y entregarse. Un llamado a la profundidad.
Julio.

martes, mayo 16

Similitudes

En algunas ocasiones, me he encontrado con hombres que han plasmado mis propias emociones, incluso mucho mejor de lo que yo mismo lo haría. Ésta, es una de esas ocasiones.
Los siguientes versos son del escritor argentino Jorge Luis Borges. Llevan por título "Instantes". No hay mucho más que agregar.
Julio.
---
"Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.
-
Yo fui una de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría
de tener solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos; no te pierdas el ahora.
-
Yo era uno de esos que nunca
iban a ninguna parte sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente,
un paraguas y un paracaídas;
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
-
Si pudiera volver a vivir
comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita,
contemplaría más amaneceres,
y jugaría con más niños,
si tuviera otra vez vida por delante.
-
Pero ya ven, tengo 85 años...
y sé que me estoy muriendo. "

viernes, mayo 12

¿Dónde está tu hermano?

¿Cuáles son los límites del hombre? ¿Hasta dónde puede llegar a soportar un ser humano? En una ocasión, un profesor nos decía, que el ser humano es el único "animal" que no siempre se comporta como tal, es decir, que puede llegar a ser inhumano. Ninguna otra especie puede hacerlo.
Muchas veces hablamos que tocamos fondo, que ya no podemos bajar más, que hemos llegado a nuestro límite. A veces pienso que los límites son invención humana, y que siempre se puede estar un poco más a bajo, un poco más enterrado. Soportar un poco más de dolor.
Pero el hombre es una animal flexible, domable, sensible. Vive adaptándose, cambiando, buscando, viviendo, sobreviviendo. Muchos buscan sólo placer, bajo sus diferentes formas: dinero, bienes, seguridad, status, reconocimiento, etc. ¿Y dónde está tu prójimo? ¿Dónde está tu hermano? fue lo que Dios le preguntó a Caín, mientras Abel yacía muerto. ¿Dónde está tu hermano? ¿Dónde está mi hermano? ¿Quién es mi hermano, que sufre y que no corro al socorrerlo? ¿Quién nos necesita y estamos tan ensimismados que no lo vemos?
Immanuel Kant, filósofo alemán, (nacido en una zona cercana a lo que hoy es Polonia) se refería a la vida del hombre, como aquellos actos que en el máximo de nuestra voluntad, pudieran ser aplicados como ley general, a cualquier hombre sobre la Tierra. Es, a fin de cuentas, actos que respetan mi vida, y la de cualquier hombre sobre el planeta. Kant, una de los pensadores más influyentes de la era moderna, no consideraba los placeres, como medios (y menos fines) sobre los que el hombre debía construir su vida. Pero qué más da, Kant vivió en el siglo XVIII, y para muchos, está pasado de moda. Y Cristo, ¡Cristo!, qué podemos esperar de él entonces, si vivió hace dos mil años!! Y todavía hay gente que le da más credibilidad al noticiario nocturno, que a la propia Biblia, que por dos mil años ha perdurado.
Sigamos... Alberto Hurtado, patrono de mi universidad (y el orgullo me sale hasta por los poros), se preguntaba, hace sólo algunas décadas atrás ¿Qué haría Cristo en mi lugar? ¿Qué haría Él, hoy? ¿Cómo debiera actuar yo, ahora? No veo pregunta más actual que esa.
Que me perdonen ciertos economistas, pero no creo que el fin de cada chileno, sea hacer crecer este país al 7 %.
Y me vuelvo a preguntar lo mismo nuevamente ¿Dónde está tu hermano? La misma pregunta que Dios hizo a Caín.
Julio.
-
Como el camino terreno está sembrado de espinas, Dios ha dado al hombre tres dones:
la sonrisa, el sueño y la esperanza. (Kant)

miércoles, mayo 10

Uno de los pilares de mi vida

Las fechas coincidieron, pero no por eso no estuviste presente.
23 años cumpliste el día domingo,
siempre silencioso, pensativo, introvertido.
Hay cosas que no decimos muy a menudo,
como por ejemplo,
cuánto se quiere a un hermano.
En tus 23 años ya cumplidos,
a pasos de convertirte en todo un Ingeniero;
hoy te veo con alma de poeta, cabeza de escritor;
con tiempo para el fútbol y la guitarra;
y nunca despreciando sentarse a la mesa con tu hermano,
con el único pretexto de tomarse
una botella de un buen tinto.
Siempre encontraremos algún pretexto para conversar,
para reírnos, y para estar juntos.
Hermano querido,
que tengas un muy feliz cumpleaños.
Julio.

martes, mayo 9

¿Qué nubla la mente humana?

Hoy establecí un nuevo récord:
72 horas sin tomar Ravotril.
¡Vaya récord!
-
Y sigo funcionando,
con mi mente más activa que nunca,
con mis emociones a flor de piel,
descubriendo que el hombre es una máquina interesantísima,
de límites insospechados.
-
Hoy, el Evangelio presenta una pregunta. Se la realizan los judíos a Jesús, seguramente, para poder pillarlo en algo, o bien, para seguir juntando razones para apresarlo: ¿Hasta cuándo nos tendrás en suspenso? Ellos querían saber si Jesús era realmente el Mesías, aquél que debía venir y que con tantas ansias muchos esperaban. Pero Jesús nunca evadió ninguna pregunta. Y les respondió tal cual: "Yo ya se los dije, pero ustedes no me creen". Entonces, hoy me hago una pregunta: ¿Qué me frena creer en Cristo, en sus promesas, en sus obras, en su misión? ¿Qué nubla la mente humana, que da más validez al último libro de moda, que a la misma palabra de Cristo? ¿Qué pasa Señor, que te perdemos de vista?
-
Julio.

lunes, mayo 8

Un camino diferente, un camino hermoso.

Difícil expresar con palabras, las emociones vividas en las últimas semanas, en relación con el ingreso de uno de mis mejores amigos, David, a la Compañía de Jesús. Hoy, 7 de mayo de 2006, se comienza a escribir una etapa completamente diferente en la historia de David, y por qué no decirlo, en la historia de quienes hemos compartido con él tan intensamente en los últimos años.
Llevo largo rato tratando de encontrar las palabras más adecuadas, que engloben mejor, las emociones de este fin de semana. Pero creo que es incluso pretencioso de mi parte, tratar de dejar de mi propio "puño y letra", un texto que refleje nuestro lazo de amistad. En estos últimos meses, he aprendido que la fuerza de Dios, es algo que no está al alcance humano poder cuantificar. Por esta razón, para ti David, sólo puedo desearte, la más grande de las bendiciones que como un hombre consagrado a Dios, pueda hacer. Lo hago con total sinceridad, y por sobre todo, con total humildad.
Que el camino que inicies te llene de felicidad y vida, tal como te hemos visto en este último tiempo.
Y si Dios lo permite, estaremos ganando algún "partido", mucho antes de lo que tú y yo nos podamos imaginar.
Dios te bendiga. Nos estaremos viendo.
Julio.

martes, mayo 2

Dios te bendiga en tus... ¿cuántos años?

Hoy, martes 2 de mayo, mi Caro está de cumpleaños.
Estás lejos, pero sólo en espacio,
porque estás presente en mi vida, y en la de tanta gente que te quiere.
Mujer hermosa, inteligente, profundamente comprometida.
Hoy te deseo, las bendiciones más grandes que un hombre pudiera regalar.
Feliz cumpleaños, pequeña princesa.
Un beso.
Julio.

miércoles, abril 19

¿Qué viste en ellos, pequeño amigo?

Entender el sentido de los acontecimientos, pensé que me permitiría vivir un poco más en paz. Pero la vida es una gran ecuación multivariable, con infinitas soluciones posibles.
Luego, nunca logro comprender muchas cosas.
-
Viajo por el metro de Santiago día tras día.
Parezco un topo, avanzando de un lugar a otro sin ver la luz.
Aunque la luz no tiene que ver con el sol.
Puedes ver la luz en la más absoluta oscuridad.
O no ver nada, aunque el sol muestre radiante la humanidad entera.
Hoy en el metro, junto a miles de hombres y mujeres
que muy temprano se dirigían a sus destinos,
observaba que aunque era temprano en la mañana,
nadie sonreía,
bueno, casi nadie,
salvo un pequeño de unos pocos meses de vida,
que en su coche,
sonreía a las personas que se cruzaban con él,
¡Eran para él todo un espectáculo!
¿Que viste en ellos, pequeño amigo, que yo no logré ver?
-
Hablo mil veces, al igual que Alberto Hurtado, de ver a Cristo en mis hermanos. Servir a Cristo en cada hombre y mujer con que yo me relacione. Sacar adelante una carrera universitaria, difícil, pero que me permitirá llevar a puerto la misión que Dios tiene para mí. Pero las cosas no son como yo las digo. No para mí. Porque la vida está llena de altos y de bajos. ¿Qué viste en ellos, pequeño amigo, que yo no logro ver? Porque día tras día es una continua lucha por entender qué puesto ocupo yo en este planeta. Qué debo hacer para servir mejor a mis hermanos. Qué debe cada hombre hacer para encontrar a ese Cristo que sufre y consolarlo. Porque la gente pasa frente a nuestra nariz, y no la vemos ¿Que viste en ellos, pequeño amigo, que tanta alegría te causó? Para vivir un día tranquilo, perdón, quise decir, vivir un día completo, tengo que echar mano a todos mis recursos disponibles; a veces saturando los pensamientos y otras evadiéndome; a veces descansando y relajando mi cuerpo, otras fatigándome. Es que el hombre es un ser de tan fantásticas características, que se puede llevar a situaciones extremas. Esta no puede ser la manera correcta de buscar a Cristo en mis hermanos. Entonces te lo vuelvo a preguntar: ¿Qué viste en ellos, pequeño amigo mío, que tanto me cuesta descubrir?
-
Julio

lunes, abril 17

Lo conocido y lo por conocer (II)

¿Cuánto existe a pesar de que no lo conozcamos? ¿Cuánto es real a pesar de que sólo exista en mitos o sueños? ¿Cuántos caminos diferentes puede alcanzar el hombre, pero que no lo hace simplemente porque no los conoce?
Nacemos, crecemos, y básicamente los hombres seguimos los mismos caminos.
¿Lo potencial está en lo conocido o en lo desconocido?
Usamos los conocimientos que aprendemos bajo las mismas acepciones, desde que nacemos, hasta que fallecemos. Por ejemplo, alguien ha pensado cuánto involucra realmente el concepto de libertad. ¿Cuáles son los límites de la libertad? No me conformo con aquellos que piensan que la libertad se acaba cuando te metes en la libertad del otro. Para mí, eso es sólo una norma de buenas costumbres. ¿Es la libertad un valor por si mismo? ¿Toma más fuerza cuando se asocia al ser humano? Y en términos cristianos, cuál es el papel que juega la libertad en el camino del hombre. ¿Cuánto podemos hacer con ella? ¿Cómo la usamos de manera que nos sirva para ser más humanos, más hombre, más Cristo, más Cristo Resucitado? ¿Qué hacemos con tan tremendo regalo divino? ¿Cómo nos hacemos cargo de ella? ¿Cómo?
El mundo está lleno de elementos ocultos a los ojos de los hombres.
Pero no los ha escondido Dios.
Solamente no los hemos aprendido a conocer.
Como la libertad,
como la justicia,
como la voluntad,
como el conocimiento,
como la vocación.
Es deber del hombre buscar, hurgar, comprender, orar,
cada regalo presente en la Tierra,
lo conocido y lo por conocer,
porque todo tiene tanto potencial como uno sepa sacar de ello.
Para nuestro bien,
y la alabanza de su Nombre.
Julio.

miércoles, marzo 29

Siento y luego soy

Aquella noche fue distinta. Se encontró por primera vez solo tras mucho tiempo. Solo. Nadie había a su alrededor. Encontrarse solo era algo que anhelaba con ansias. Era, un cara a cara con su vida, con sus sueños, con sus temores, con sus tentaciones. Paseó por la habitación, mirando, escuchando, sintiendo, percibiendo. El silencio le encantaba. Sentía cómo su corazón latía. Acercándose a la mesa, destapó lentamente la botella que hace días había escogido en su mente. Cosecha de año impar, valle joven y talentoso, cepa distintiva del país de origen: todo un vino. Él siempre decía que con una copa en la mano se inspiraba mejor. Esa noche, se sentó en su sillón y trató de escribir. Y juro que trató. Y lo intentó. Y así lo buscó. Pero esa noche, no era para la escritura. Esa noche sintió el peso de su vida como nunca lo había sentido. Angustiado, caminaba tratando de ofrecer al mundo la inspiración que otras ocasiones había otorgado. Sintió, en el silencio de la noche, el rugir del mundo a su alrededor. Sin embargo, esta vez fue distinto. El mundo no giraba a su alrededor, sino que él giraba con el mundo. Pero todo movimiento circular debe tener un centro. ¿Cuál era? ¿Cuál era el centro de su vida? ¿Por qué giraba con el resto sin poder separarse? Sintió una angustia particularmente sofocante. Ya no era un problema cartesiano de pienso y luego existo, sino un siento y luego soy. ¿Pero ser qué? Sintió la ansiedad más grande al darse cuenta que el mundo, para él, no estaba centrado en su eje. En el silencio de aquella noche le pareció que por primera vez en su vida, él no tenía espacio disponible en el mundo. Aquella prometedora noche de prosa o poesía se había vuelto contra él, dándole la espalda, negándole la posibilidad de crecer, de desarrollarse, de existir. Y fue así como se encontró él mismo, solo, frustrado, descontento, descolocado, apesadumbrado, sofocado, cansado. ¿Cómo viviría el mundo que no eligió vivir? Y fue ahí, desde la profundidad más honda que la habitación había mostrado, que cayó al suelo, casi inerte en su sentir, entregándose a aquello que una vez lo había transformado, suplicando que no le soltara la mano. Pensó que quizás, en la profundidad del dolor que él sentía, podía llamar humildemente la atención de Dios Todopoderoso y pedir que lo cobijara. Aquella noche se durmió con la remota, pero real esperanza, que Dios lo habría escuchado. Durmió. Durmió y despertó a la mañana siguiente. El sol que entraba por una ventana pegaba sobre su cara y le obligaba a levantarse y ponerse de pie.
-
Julio.

viernes, marzo 24

¿Que los tiempos no están para qué...?

Hace algunos días, un compañero comentó que era absurdo hablar sobre la búsqueda de la verdad, porque en el mundo actual, el hombre no estaba para eso. Tampoco había que hablar sobre realidad ni de otros temas de productividad nula.
Aprovechando la unilateralidad de esta página, me parece que justamente él encarna, por desgracia, millones de opiniones imbéciles que hacen que este mundo no mejore con el paso de los años.
Es que si no suma al PIB no sirve, dicen otros. ¿Es que acaso el queridísimo Producto Interno Bruto es la razón de ser del hombre? Por desgracia, creo que muchos defenderán a brazo partido el mencionado indicador. ¿Y qué hay con la gente? ¿Que siente la gente? ¿Cómo vive, con qué ríe, con qué sufre, con qué sueña, etc? Creo que muchos han reemplazado sus anhelos más románticos por elementos medibles y cuantificables. En lo que a mí respecta, no hay nada más real que el amor, y no se puede medir ni cuantificar. No hay nada más cierto que el sufrimiento, y tampoco es medible ni cuantificable.
Si me equivoco en todo esto, que Dios me perdone por pensar un mundo más humano, y por considerar imbéciles a quienes pasan por la vida preocupados sólo de aumentar el PIB como sinónimo de plenitud y felicidad.
Los tiempos están para mucho más que eso.
Julio.

jueves, marzo 23

En la sombra de la posibilidad

Disponibilidad,
espacio, tolerancia,
factibilidad y poder Ser.
-
Aquel hombre caminaba
erguido, firme, nervioso.
Se había levantado mejor que otros días.
Era una nueva semana;
las cosas se le estaban dando bien.
Encontraba espacios, tiempos
en la relación correcta.
Ni siquiera alcanzó a titubear
cuando ya había entrado a aquel lugar.
Y miraba hacia atrás sin fuerza en su decisión.
Propenso, dispuesto, corrupto,
seguía avanzando porque el camino
era posible, estimable.
-
Conoce muy bien al hombre
en lo que ha vivido.
Eso es lo que más le aterra.
Claro, después de haber consumido.
Siempre termina escapando,
sorteando pruebas,
siempre al límite.
Pero un día de estos,
podría tropezar.
-
Julio.

lunes, marzo 13

Lo conocido y lo por conocer

¿Cuánto existe a pesar de que no lo conozcamos? ¿Cuánto es real a pesar de que sólo exista en mitos o sueños? ¿Cuántos caminos diferentes puede alcanzar el hombre, pero que no lo hace simplemente porque no los conoce?
Nacemos, crecemos, y básicamente los hombres seguimos los mismos caminos.
¿Lo potencial está en lo conocido o en lo desconocido?
Usamos los conocimientos que aprendemos bajo las mismas acepciones, desde que nacemos, hasta que fallecemos. Por ejemplo, alguien ha pensado cuánto involucra realmente el concepto de libertad. ¿Cuáles son los límites de la libertad? No me conformo con aquellos que piensan que la libertad se acaba cuando te metes en la libertad del otro. Para mí, eso es sólo una norma de buenas costumbres. ¿Es la libertad un valor por si mismo? ¿Toma más fuerza cuando se asocia al ser humano? Y en términos cristianos, cuál es el papel que juega la libertad en el camino del hombre. ¿Cuánto podemos hacer con ella? ¿Cómo la usamos de manera que nos sirva para ser más humanos, más hombre, más Cristo, más Cristo Resucitado? ¿Qué hacemos con tan tremendo regalo divino? ¿Cómo nos hacemos cargo de ella? ¿Cómo?
El mundo está lleno de elementos ocultos a los ojos de los hombres.
Pero no los ha escondido Dios.
Solamente no los hemos aprendido a conocer.
Como la libertad,
como la justicia,
como la voluntad,
como el conocimiento,
como la vocación.
Es deber del hombre buscar, hurgar, comprender, orar,
cada regalo presente en la Tierra,
lo conocido y lo por conocer,
porque todo tiene tanto potencial como uno sepa sacar de ello.
Para nuestro bien,
y la alabanza de su Nombre.
Julio.

Lo inalterable de las cosas

Impotencia, es lo que se siente cuando no puedes alterar el curso de los hechos, pero sí te interesa hacerlo.
La impotencia no se sacia,
sólo se olvida, se esconde,
se arruga y se oculta.
No se calma, porque por definición, no puedes alterar nada, de otra forma, no existiría impotencia.
Tampoco se trabaja, porque sólo produce mayor impotencia.
Es interesante este sentimiento, capaz de volver loco a los hombres por el sólo hecho de no poder hacer nada.
Impotencia podría ser el mejor sinónimo de la esencia de algo potencial.
Es algo que viene, pero no llega.
Es la angustia del alma por no poder cambiar las cosas.
Por ver tristeza donde debería haber felicidad.
Porque en la nada está todo.
Eso es impotencia.
Julio.

jueves, marzo 9

Gracias Señor por haberlo conocido

Tío Julio:
Me mostró que un matrimonio puede ser tan feliz como uno quiera.
Me mostró que con alegría se vive mejor la vida.
Me mostró que servir a los demás conforta más que servirse a uno mismo.
Me mostró a Cristo Resucitado en usted y su tremenda esposa.
Aprendí a confiar y salir adelante de los momentos más duros.
Aprendí a luchar y sonreir cuando vinieran las dificultades.
Aprendí a buscar siempre entregarme a mis hermanos.
Aprendí que Cristo vive hoy y que no nos deja de amar.
Fue todo un placer conocerlo,
amigo, tío, padrino.
Que Dios lo bendiga por la hermosa familia que construyó,
sin duda lo más grande que pudo haber dejado sobre la Tierra.
Por esto, gracias Señor.
Julio.

viernes, marzo 3

Compromisos, búsquedas y certezas

El fin de semana pasado, uno de mis mejores amigos contrajo Matrimonio. Él me pidió que fuera testigo durante la misa, razón por lo cual, mi ubicación física durante la ceremonia era muy cerca de la pareja que unía sus vidas ante Dios. Vivir aquellos momentos, a pasos del sacerdote y de los contrayentes, me hizo tomar una postura distinta ante este sacramento. No es que la voz del sacerdote sonara más fuerte, sino que sus palabras sonaron más fuerte y retumbaron en mi interior, y lo siguen haciendo hasta el día de hoy...
...porque lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre...
...unidos para siempre...
...reflejos de Dios en el mundo...
tantas frases más.
Sin embargo, la fuerza, la ternura, el amor, con que ambos se miraban, fue lo que más hondo caló en mí.
¿Qué cosas debe tener un hombre y una mujer para unirse de por vida? ¿Cuán importante es conocerse uno mismo, antes de entregarse a quien amas? ¿Si la entrega es total, no debiera saber primero qué es lo que entrego? O tal vez no importa, porque de todas formas la entrega es total.
Muchas veces nos es más fácil definir al resto que definirnos a nosotros mismos.
Muchas veces no decimos lo que sentimos, porque ni siquiera nos conocemos.
Pero algunas veces tenemos ciertas convicciones,
esas razones certeras,
que como leyes de la física,
como axiomas matemáticos,
como verdades divinas,
nos hacen temblar ante tamañas realidades.
Como por ejemplo,
que un tres de marzo del año dos mil seis,
amo a mi polola como nunca había amado antes.
Aunque casi nunca se lo diga.
Julio.

lunes, febrero 27

Sobre la racionalidad y otros sentimientos

Son noches enteras esperando entender
esas cosas que Dios maneja a la perfección
Son instantes que se hacen eternos,
cuando la duda atormenta,
confronta y disminuye,
la racionalidad y los sentimientos.

-
Si tuvieras la oportunidad de pedir un deseo
¿qué pedirías?
Por más que lo pienso no encuentro una
respuesta satisfactoria.
Tantas cosas pasan por mi mente
y muchas más rebotan en mi interior.

-
En lo inconmensurable de la humanidad
y la divinidad,
¿qué es lo importante entender?
¿qué es lo importante que perdure?
¿qué es?
¿qué?
-

Y el cansancio me agobia un día más,
y mañana, quizás, habrán cambiado las cosas.
Esperanza y confianza
son las cosas que deberían mover al mundo
Sabe Dios qué es lo que yo puedo hacer
por cada una de ellas.

-
Julio.

martes, febrero 21

¿somos qué?

El hombre tiene muchos caminos para concretar sus planes. Por el tipo de sociedad en la que vivimos, esos caminos suelen llevar el nombre de profesiones. Luego, de esa manera, decimos de una u otra persona, por ejemplo, que es médico, ingeniero, abogado o arquitecto. (Mención aparte a sacerdotes y religiosas, que con claridad no titubean en definirse como tales, sabiendo que eligieron un camino más allá de una carrera técnica o profesional). Creo que somos mucho más que una profesión. Con mucha soltura decimos él es sociólogo. ¡Por favor! sin duda él es mucho más que sociólogo. O en poco tiempo más podría yo decir soy Ingeniero Comercial. Pero soy mucho más que eso. Sin embargo, ¿qué pasa cuando respondemos de otra manera?
En una ocasión, en una fiesta, alguien me preguntó que qué era yo. Y yo, que no tenía ganas de hablar con nadie , y aprovechando que usaba mis lentes y una boina (lo que me daba un particular aspecto intelectual), respondí cortésmente a la pregunta diciendo yo soy filósofo. Y para mi alegría de ese día, en ese mismo momento terminó la conversación. Afortunadamente no me preguntó a qué me dedicaba, porque la respuesta habrá ido en la misma línea.
¿Alguien puede de si mismo definir, con relativa precisión, qué es o quién es? ¿Somos, por naturaleza propia, per se, o por lo que estudiamos, o por lo que significamos para otras personas, o por lo que queremos llegar a ser? Hay tantas posibilidades. ¿Somos, con respecto a algo o de manera intrínseca?
En mi vida, responder estas preguntas es crucial. Busco, mi camino, los medios y fines, mi vocación, a partir de lo que defino que soy y de lo que proyecto ser. Participan un sin fin de elementos en esta búsqueda. Pienso que la vida es dinámica, por lo que algunos elementos serán variables, y otros, constantes. Creo importante tener una base sólida sobre qué construir. Una casa construida sobre roca que resista toda clase de tormentas. Poder definir los fines y decidir qué medios utilizaré para alcanzarlos. Construir una vida consecuente con sello propio.
Poder llegar a viejo, mirar atrás, y revisar un camino vivido de manera humana y digna. Por sobre todo humana, y digna.

Julio.

martes, febrero 14

Perseverancia

Me siento cansado, agotado.
Desmotivado, muy poco animado.
A veces siento que la batalla por los ideales,
la pierdo.
A veces siento que esta lucha por los principios que considero invariables,
la pierdo.
Supongo que es común cuestionarse algunas cosas,
pero no es bueno relativizar y prescindir
de aquellos elementos esenciales para la subsistencia.
Sin embargo, creo que un hombre que lucha y que cae,
y vuelve a luchar y vuelve a caer,
y así continuaran las iteraciones,
puede ser foco de críticas por su poca efectividad,
pero jamás,
por su inconstancia o poca perseverancia.
Me consuela saber que al menos
lucho por ser un hombre de una sola línea.
Sé que muchos pueden hacerlo mejor que yo,
pero me calma (no satisface) el diferenciarme del resto
por mi consistencia, entrega y fidelidad.
Que así sea.
Julio.

domingo, febrero 12

Fachadas

Creo que en la vida, pasamos una gran parte del tiempo poniendo caras y tratando de caerle bien a la gente. ¿Por qué lo hacemos? Porque debemos comportarnos serios, mostrarnos como personas cultas, tolerantes, interesadas, bla bla bla.
Hace algunos días, salí con unos amigos a tomarnos unos tragos en algún lugar de la noche de Santiago. Yo debía estar ahí, fingiendo interés, fingiendo atención por las idioteces que el resto comentaba. Cuando estás de mal humor, y tienes que escuchar hablar de lo cotidiano de los problemas del resto, te das cuenta lo imbéciles que son los problemas que atormentan a la gente. Pero yo estaba ahí, en cuerpo presente, haciendo mi más grande esfuerzo por responder, y hasta aportar, a la conversación que se daba entre aquel numeroso grupo de individuos. Creo que en otro tiempo simplemente me habría parado de la mesa y me habría ido. O más aún, ni siquiera habría comenzado. Pero yo estaba ahí, en cuerpo presente.
¿Cuál es el problema con mostrarse tal cual se es? Creo que por desgracia, he pasado a ser parte de este sistema de vida, vacío, donde priman las fachadas antes que los interiores, donde el éxito se mide en números y no en sentimientos, donde la seguridad queda definida por el dinero y no por tus principios. Soy, por desgracia, parte del sistema. Lo más interesante de todo esto, es que para poder sobrevivir en esta sociedad, hay que vivir una moneda de dos caras: ser el hombre educado y cortés por una de ellas, y perseguir tus ideales y burlarte de tu entorno, por la otra. Vivo incómodo en un mundo que sólo quiere aceptar el lado "político y rentable", pero que no deja espacio a la crítica y los custionamientos. Ojalá que nunca, nunca, termine por aceptar este modelo de sociedad que busca sólo en los individuos lo que a la misma sociedad le conviene.
Julio.

viernes, febrero 10

A distancia

¿Cuántos hombres son capaces de mirar al mundo con la suficiente distancia como para saber hacia dónde éste se dirige? ¿Podrán hacerlo los líderes de las grandes naciones? ¿Los físicos? ¿Los artistas? ¿Los intelectuales? Yo sólo pregunto.
Y supongamos que encontramos a muchos de ellos. Permitamos que ello ocurra. ¿Son ellos simples espectadores del camino que el mundo ha tomado? ¿O tienen algo que decir? ¿Basta señalar la dirección y el sentido de este planeta, o hay que intentar cambiar los acontecimientos? Porque permítanme decir algo: que un suceso ocurra con relativa frecuencia no significa que sea bueno. Por qué digo esto, porque la gente acepta como bueno todo aquello que sea parte habitual de las sociedades, de las civilizaciones, del mundo. La gente acepta la pobreza, porque los pobres han estado siempre. Aceptan la guerra, porque son tan antiguas como el mismo ser humano. Aceptan costumbres y tradiciones, sin cuestionar ni la más ínfima parte de ellas, simplemente porque así se ha hecho siempre. No se trata de sustituir principios y valores establecidos, por desconfianza y anarquía. Se trata de pensar. De pensar un poco más las cosas. Se trata de cuestionarse, aunque sea brevemente, la forma en que construimos esta sociedad, este planeta. Pensar, aún, es una de las pocas acciones que podemos hacer sin costo monetario. Gracias a Dios esto así es.
Siddharta hacía muy bien tres cosas.: pensar, esperar, ayunar. Yo sólo espero poder sacarle un buen partido a la primera. Al menos por ahora.
Julio.

martes, febrero 7

Situaciones atemporales

Hoy volví pensativo a mi casa.
Más de lo ya acostumbrado.
¿Cómo saber cuándo estamos haciendo las cosas bien?
¿Cómo saber cuándo hicimos las cosas bien?
Porque aunque creo que actúo bien, no me siento nada de bien.
¿Por qué, entonces, si actué correctamente, siento tanta intranquilidad?
A veces hay que mirar las cosas con cierta perspectiva.
Con distancia.
Aunque cueste.
Y a propósito de nada...
...hoy conversé con una vieja y sabia amiga. Me gusta hablar con ella, porque no me da consejos, hace que los busque yo mismo. Esa, a propósito, era la técnica de Sócrates: buscar las respuestas en uno mismo. Suena simple. ¿o suena complicado? Y a propósito de Sócrates, se habían dado cuenta el enorme parecido que Sócrates tuvo con Jesús? Quienes quieran leer algo del filósofo griego, recomiendo la "Apología" (paradojas de la vida, porque fue escrita por Platón). Y quienes quieran conocer algo de Cristo, comprendan (no lean) a Mateo, capítulos del 5 al 7 (Nuevo Testamento, La Biblia), o Juan, capítulo 15, mismo libro (que es mucho más que un libro). (También paradojas de la vida, porque tampoco estas citas las escribió Jesús).
Hay tantas cosas que comprender y tan poco tiempo para hacerlo.
Hay tantas cosas que enseñar, y tan pocos interesados en aprender.
Nos quedaremos, esta vez, con los optimistas.
Buenas noches.
Julio.

lunes, febrero 6

Sean todos ustedes, muy bienvenidos...

Damas y Caballeros.

Muy buenas noches a todos. Sean todos muy bienvenidos.

En las próximas líneas, próximos días, próximos pensamientos, veremos qué es lo que podemos hacer con el mundo. Esperanzado creo que, incluso, hasta en algo podemos modificar el curso de la historia. Aunque muchas veces creo estar viviendo en un mundo sin sentido, si esta sensación se hace constante, puede llegar a ser motivo de análisis, y por ende, sentido. Veremos qué es lo que trae en su interior este hombre contradictorio, que vive de las preguntas, que vive entre el mundo cotidiano y la estepa de los lobos, por citar a un gran novelista alemán.
En lo unilateral de la vida, les deseo a todos, mis mejores deseos y bendiciones.
Julio.