lunes, marzo 13

Lo conocido y lo por conocer

¿Cuánto existe a pesar de que no lo conozcamos? ¿Cuánto es real a pesar de que sólo exista en mitos o sueños? ¿Cuántos caminos diferentes puede alcanzar el hombre, pero que no lo hace simplemente porque no los conoce?
Nacemos, crecemos, y básicamente los hombres seguimos los mismos caminos.
¿Lo potencial está en lo conocido o en lo desconocido?
Usamos los conocimientos que aprendemos bajo las mismas acepciones, desde que nacemos, hasta que fallecemos. Por ejemplo, alguien ha pensado cuánto involucra realmente el concepto de libertad. ¿Cuáles son los límites de la libertad? No me conformo con aquellos que piensan que la libertad se acaba cuando te metes en la libertad del otro. Para mí, eso es sólo una norma de buenas costumbres. ¿Es la libertad un valor por si mismo? ¿Toma más fuerza cuando se asocia al ser humano? Y en términos cristianos, cuál es el papel que juega la libertad en el camino del hombre. ¿Cuánto podemos hacer con ella? ¿Cómo la usamos de manera que nos sirva para ser más humanos, más hombre, más Cristo, más Cristo Resucitado? ¿Qué hacemos con tan tremendo regalo divino? ¿Cómo nos hacemos cargo de ella? ¿Cómo?
El mundo está lleno de elementos ocultos a los ojos de los hombres.
Pero no los ha escondido Dios.
Solamente no los hemos aprendido a conocer.
Como la libertad,
como la justicia,
como la voluntad,
como el conocimiento,
como la vocación.
Es deber del hombre buscar, hurgar, comprender, orar,
cada regalo presente en la Tierra,
lo conocido y lo por conocer,
porque todo tiene tanto potencial como uno sepa sacar de ello.
Para nuestro bien,
y la alabanza de su Nombre.
Julio.

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