lunes, abril 17

Lo conocido y lo por conocer (II)

¿Cuánto existe a pesar de que no lo conozcamos? ¿Cuánto es real a pesar de que sólo exista en mitos o sueños? ¿Cuántos caminos diferentes puede alcanzar el hombre, pero que no lo hace simplemente porque no los conoce?
Nacemos, crecemos, y básicamente los hombres seguimos los mismos caminos.
¿Lo potencial está en lo conocido o en lo desconocido?
Usamos los conocimientos que aprendemos bajo las mismas acepciones, desde que nacemos, hasta que fallecemos. Por ejemplo, alguien ha pensado cuánto involucra realmente el concepto de libertad. ¿Cuáles son los límites de la libertad? No me conformo con aquellos que piensan que la libertad se acaba cuando te metes en la libertad del otro. Para mí, eso es sólo una norma de buenas costumbres. ¿Es la libertad un valor por si mismo? ¿Toma más fuerza cuando se asocia al ser humano? Y en términos cristianos, cuál es el papel que juega la libertad en el camino del hombre. ¿Cuánto podemos hacer con ella? ¿Cómo la usamos de manera que nos sirva para ser más humanos, más hombre, más Cristo, más Cristo Resucitado? ¿Qué hacemos con tan tremendo regalo divino? ¿Cómo nos hacemos cargo de ella? ¿Cómo?
El mundo está lleno de elementos ocultos a los ojos de los hombres.
Pero no los ha escondido Dios.
Solamente no los hemos aprendido a conocer.
Como la libertad,
como la justicia,
como la voluntad,
como el conocimiento,
como la vocación.
Es deber del hombre buscar, hurgar, comprender, orar,
cada regalo presente en la Tierra,
lo conocido y lo por conocer,
porque todo tiene tanto potencial como uno sepa sacar de ello.
Para nuestro bien,
y la alabanza de su Nombre.
Julio.

1 comentario:

Anónimo dijo...

¿Qué gracia tiene nacer sabiéndolo todo?
¿De qué viviríamos si no tuvieramos nada que aprender?
Porque eso es la vida, un constante aprendizaje. Sinceramente creo que cuando ya no hay nada más que saber, la vida se ha desperdiciado completamente.
Qué sería de nosotros si no puedieramos escuchar con atención,
si no pudiéramos ver en silencio,
si no pudiéramos sentir sin vivirlo,
si no pudiéramos orar con el corazón cada día, pidiéndole al Señor un poquito más de conocimiento, de caridad, de piedad, de amor, de DICHA.

Porque uno vive para eso. Para poder encontrar dicha, y eso es algo que sólamente encontraremos equivocándonos, como se dice "cagandola" cada día más. Pero no importa, porque de eso se vive. En eso se basa la libertad: en hacer lo que tenemos que hacer para vivir...y por consiguiente, para equivocarnos. Pero sólo funciona si se elige ese camino.

Hay veces en que incluso me siento demasiado humana para mis cosas, claro, me gustaría que Dios que echara un manito para poder hacer las cosas bien...¿pero a quién no le pasa eso?. Esta es otra aplicación de la libertad: ESCOGER VIVIR POR NOSOTROS MISMOS...Vivir para uno mismo, no para otros.

No ser reflejo,
ser imágen.
No ser personaje,
ser director.

Pero algo que hay que tomar en cuenta. Sin darnos cuenta, se nos va la vida en esto.
Pero...¿Qué gracia tiene la vida si no es así?