Hoy, martes 2 de mayo, mi Caro está de cumpleaños.
Estás lejos, pero sólo en espacio,
porque estás presente en mi vida, y en la de tanta gente que te quiere.
Mujer hermosa, inteligente, profundamente comprometida.
Hoy te deseo, las bendiciones más grandes que un hombre pudiera regalar.
Feliz cumpleaños, pequeña princesa.
Un beso.
Julio.
martes, mayo 2
miércoles, abril 19
¿Qué viste en ellos, pequeño amigo?
Entender el sentido de los acontecimientos, pensé que me permitiría vivir un poco más en paz. Pero la vida es una gran ecuación multivariable, con infinitas soluciones posibles.
Luego, nunca logro comprender muchas cosas.
-
Viajo por el metro de Santiago día tras día.
Parezco un topo, avanzando de un lugar a otro sin ver la luz.
Aunque la luz no tiene que ver con el sol.
Puedes ver la luz en la más absoluta oscuridad.
O no ver nada, aunque el sol muestre radiante la humanidad entera.
Hoy en el metro, junto a miles de hombres y mujeres
que muy temprano se dirigían a sus destinos,
observaba que aunque era temprano en la mañana,
nadie sonreía,
bueno, casi nadie,
salvo un pequeño de unos pocos meses de vida,
que en su coche,
sonreía a las personas que se cruzaban con él,
¡Eran para él todo un espectáculo!
¿Que viste en ellos, pequeño amigo, que yo no logré ver?
-
Hablo mil veces, al igual que Alberto Hurtado, de ver a Cristo en mis hermanos. Servir a Cristo en cada hombre y mujer con que yo me relacione. Sacar adelante una carrera universitaria, difícil, pero que me permitirá llevar a puerto la misión que Dios tiene para mí. Pero las cosas no son como yo las digo. No para mí. Porque la vida está llena de altos y de bajos. ¿Qué viste en ellos, pequeño amigo, que yo no logro ver? Porque día tras día es una continua lucha por entender qué puesto ocupo yo en este planeta. Qué debo hacer para servir mejor a mis hermanos. Qué debe cada hombre hacer para encontrar a ese Cristo que sufre y consolarlo. Porque la gente pasa frente a nuestra nariz, y no la vemos ¿Que viste en ellos, pequeño amigo, que tanta alegría te causó? Para vivir un día tranquilo, perdón, quise decir, vivir un día completo, tengo que echar mano a todos mis recursos disponibles; a veces saturando los pensamientos y otras evadiéndome; a veces descansando y relajando mi cuerpo, otras fatigándome. Es que el hombre es un ser de tan fantásticas características, que se puede llevar a situaciones extremas. Esta no puede ser la manera correcta de buscar a Cristo en mis hermanos. Entonces te lo vuelvo a preguntar: ¿Qué viste en ellos, pequeño amigo mío, que tanto me cuesta descubrir?
-
Julio
Luego, nunca logro comprender muchas cosas.
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Viajo por el metro de Santiago día tras día.
Parezco un topo, avanzando de un lugar a otro sin ver la luz.
Aunque la luz no tiene que ver con el sol.
Puedes ver la luz en la más absoluta oscuridad.
O no ver nada, aunque el sol muestre radiante la humanidad entera.
Hoy en el metro, junto a miles de hombres y mujeres
que muy temprano se dirigían a sus destinos,
observaba que aunque era temprano en la mañana,
nadie sonreía,
bueno, casi nadie,
salvo un pequeño de unos pocos meses de vida,
que en su coche,
sonreía a las personas que se cruzaban con él,
¡Eran para él todo un espectáculo!
¿Que viste en ellos, pequeño amigo, que yo no logré ver?
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Hablo mil veces, al igual que Alberto Hurtado, de ver a Cristo en mis hermanos. Servir a Cristo en cada hombre y mujer con que yo me relacione. Sacar adelante una carrera universitaria, difícil, pero que me permitirá llevar a puerto la misión que Dios tiene para mí. Pero las cosas no son como yo las digo. No para mí. Porque la vida está llena de altos y de bajos. ¿Qué viste en ellos, pequeño amigo, que yo no logro ver? Porque día tras día es una continua lucha por entender qué puesto ocupo yo en este planeta. Qué debo hacer para servir mejor a mis hermanos. Qué debe cada hombre hacer para encontrar a ese Cristo que sufre y consolarlo. Porque la gente pasa frente a nuestra nariz, y no la vemos ¿Que viste en ellos, pequeño amigo, que tanta alegría te causó? Para vivir un día tranquilo, perdón, quise decir, vivir un día completo, tengo que echar mano a todos mis recursos disponibles; a veces saturando los pensamientos y otras evadiéndome; a veces descansando y relajando mi cuerpo, otras fatigándome. Es que el hombre es un ser de tan fantásticas características, que se puede llevar a situaciones extremas. Esta no puede ser la manera correcta de buscar a Cristo en mis hermanos. Entonces te lo vuelvo a preguntar: ¿Qué viste en ellos, pequeño amigo mío, que tanto me cuesta descubrir?
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Julio
lunes, abril 17
Lo conocido y lo por conocer (II)
¿Cuánto existe a pesar de que no lo conozcamos? ¿Cuánto es real a pesar de que sólo exista en mitos o sueños? ¿Cuántos caminos diferentes puede alcanzar el hombre, pero que no lo hace simplemente porque no los conoce?
Nacemos, crecemos, y básicamente los hombres seguimos los mismos caminos.
¿Lo potencial está en lo conocido o en lo desconocido?
Usamos los conocimientos que aprendemos bajo las mismas acepciones, desde que nacemos, hasta que fallecemos. Por ejemplo, alguien ha pensado cuánto involucra realmente el concepto de libertad. ¿Cuáles son los límites de la libertad? No me conformo con aquellos que piensan que la libertad se acaba cuando te metes en la libertad del otro. Para mí, eso es sólo una norma de buenas costumbres. ¿Es la libertad un valor por si mismo? ¿Toma más fuerza cuando se asocia al ser humano? Y en términos cristianos, cuál es el papel que juega la libertad en el camino del hombre. ¿Cuánto podemos hacer con ella? ¿Cómo la usamos de manera que nos sirva para ser más humanos, más hombre, más Cristo, más Cristo Resucitado? ¿Qué hacemos con tan tremendo regalo divino? ¿Cómo nos hacemos cargo de ella? ¿Cómo?
El mundo está lleno de elementos ocultos a los ojos de los hombres.
Pero no los ha escondido Dios.
Solamente no los hemos aprendido a conocer.
Como la libertad,
como la justicia,
como la voluntad,
como el conocimiento,
como la vocación.
Es deber del hombre buscar, hurgar, comprender, orar,
cada regalo presente en la Tierra,
lo conocido y lo por conocer,
porque todo tiene tanto potencial como uno sepa sacar de ello.
Para nuestro bien,
y la alabanza de su Nombre.
Julio.
Nacemos, crecemos, y básicamente los hombres seguimos los mismos caminos.
¿Lo potencial está en lo conocido o en lo desconocido?
Usamos los conocimientos que aprendemos bajo las mismas acepciones, desde que nacemos, hasta que fallecemos. Por ejemplo, alguien ha pensado cuánto involucra realmente el concepto de libertad. ¿Cuáles son los límites de la libertad? No me conformo con aquellos que piensan que la libertad se acaba cuando te metes en la libertad del otro. Para mí, eso es sólo una norma de buenas costumbres. ¿Es la libertad un valor por si mismo? ¿Toma más fuerza cuando se asocia al ser humano? Y en términos cristianos, cuál es el papel que juega la libertad en el camino del hombre. ¿Cuánto podemos hacer con ella? ¿Cómo la usamos de manera que nos sirva para ser más humanos, más hombre, más Cristo, más Cristo Resucitado? ¿Qué hacemos con tan tremendo regalo divino? ¿Cómo nos hacemos cargo de ella? ¿Cómo?
El mundo está lleno de elementos ocultos a los ojos de los hombres.
Pero no los ha escondido Dios.
Solamente no los hemos aprendido a conocer.
Como la libertad,
como la justicia,
como la voluntad,
como el conocimiento,
como la vocación.
Es deber del hombre buscar, hurgar, comprender, orar,
cada regalo presente en la Tierra,
lo conocido y lo por conocer,
porque todo tiene tanto potencial como uno sepa sacar de ello.
Para nuestro bien,
y la alabanza de su Nombre.
Julio.
miércoles, marzo 29
Siento y luego soy
Aquella noche fue distinta. Se encontró por primera vez solo tras mucho tiempo. Solo. Nadie había a su alrededor. Encontrarse solo era algo que anhelaba con ansias. Era, un cara a cara con su vida, con sus sueños, con sus temores, con sus tentaciones. Paseó por la habitación, mirando, escuchando, sintiendo, percibiendo. El silencio le encantaba. Sentía cómo su corazón latía. Acercándose a la mesa, destapó lentamente la botella que hace días había escogido en su mente. Cosecha de año impar, valle joven y talentoso, cepa distintiva del país de origen: todo un vino. Él siempre decía que con una copa en la mano se inspiraba mejor. Esa noche, se sentó en su sillón y trató de escribir. Y juro que trató. Y lo intentó. Y así lo buscó. Pero esa noche, no era para la escritura. Esa noche sintió el peso de su vida como nunca lo había sentido. Angustiado, caminaba tratando de ofrecer al mundo la inspiración que otras ocasiones había otorgado. Sintió, en el silencio de la noche, el rugir del mundo a su alrededor. Sin embargo, esta vez fue distinto. El mundo no giraba a su alrededor, sino que él giraba con el mundo. Pero todo movimiento circular debe tener un centro. ¿Cuál era? ¿Cuál era el centro de su vida? ¿Por qué giraba con el resto sin poder separarse? Sintió una angustia particularmente sofocante. Ya no era un problema cartesiano de pienso y luego existo, sino un siento y luego soy. ¿Pero ser qué? Sintió la ansiedad más grande al darse cuenta que el mundo, para él, no estaba centrado en su eje. En el silencio de aquella noche le pareció que por primera vez en su vida, él no tenía espacio disponible en el mundo. Aquella prometedora noche de prosa o poesía se había vuelto contra él, dándole la espalda, negándole la posibilidad de crecer, de desarrollarse, de existir. Y fue así como se encontró él mismo, solo, frustrado, descontento, descolocado, apesadumbrado, sofocado, cansado. ¿Cómo viviría el mundo que no eligió vivir? Y fue ahí, desde la profundidad más honda que la habitación había mostrado, que cayó al suelo, casi inerte en su sentir, entregándose a aquello que una vez lo había transformado, suplicando que no le soltara la mano. Pensó que quizás, en la profundidad del dolor que él sentía, podía llamar humildemente la atención de Dios Todopoderoso y pedir que lo cobijara. Aquella noche se durmió con la remota, pero real esperanza, que Dios lo habría escuchado. Durmió. Durmió y despertó a la mañana siguiente. El sol que entraba por una ventana pegaba sobre su cara y le obligaba a levantarse y ponerse de pie.
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Julio.
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Julio.
viernes, marzo 24
¿Que los tiempos no están para qué...?
Hace algunos días, un compañero comentó que era absurdo hablar sobre la búsqueda de la verdad, porque en el mundo actual, el hombre no estaba para eso. Tampoco había que hablar sobre realidad ni de otros temas de productividad nula.
Aprovechando la unilateralidad de esta página, me parece que justamente él encarna, por desgracia, millones de opiniones imbéciles que hacen que este mundo no mejore con el paso de los años.
Es que si no suma al PIB no sirve, dicen otros. ¿Es que acaso el queridísimo Producto Interno Bruto es la razón de ser del hombre? Por desgracia, creo que muchos defenderán a brazo partido el mencionado indicador. ¿Y qué hay con la gente? ¿Que siente la gente? ¿Cómo vive, con qué ríe, con qué sufre, con qué sueña, etc? Creo que muchos han reemplazado sus anhelos más románticos por elementos medibles y cuantificables. En lo que a mí respecta, no hay nada más real que el amor, y no se puede medir ni cuantificar. No hay nada más cierto que el sufrimiento, y tampoco es medible ni cuantificable.
Si me equivoco en todo esto, que Dios me perdone por pensar un mundo más humano, y por considerar imbéciles a quienes pasan por la vida preocupados sólo de aumentar el PIB como sinónimo de plenitud y felicidad.
Los tiempos están para mucho más que eso.
Julio.
Aprovechando la unilateralidad de esta página, me parece que justamente él encarna, por desgracia, millones de opiniones imbéciles que hacen que este mundo no mejore con el paso de los años.
Es que si no suma al PIB no sirve, dicen otros. ¿Es que acaso el queridísimo Producto Interno Bruto es la razón de ser del hombre? Por desgracia, creo que muchos defenderán a brazo partido el mencionado indicador. ¿Y qué hay con la gente? ¿Que siente la gente? ¿Cómo vive, con qué ríe, con qué sufre, con qué sueña, etc? Creo que muchos han reemplazado sus anhelos más románticos por elementos medibles y cuantificables. En lo que a mí respecta, no hay nada más real que el amor, y no se puede medir ni cuantificar. No hay nada más cierto que el sufrimiento, y tampoco es medible ni cuantificable.
Si me equivoco en todo esto, que Dios me perdone por pensar un mundo más humano, y por considerar imbéciles a quienes pasan por la vida preocupados sólo de aumentar el PIB como sinónimo de plenitud y felicidad.
Los tiempos están para mucho más que eso.
Julio.
jueves, marzo 23
En la sombra de la posibilidad
Disponibilidad,
espacio, tolerancia,
factibilidad y poder Ser.
-
Aquel hombre caminaba
erguido, firme, nervioso.
Se había levantado mejor que otros días.
Era una nueva semana;
las cosas se le estaban dando bien.
Encontraba espacios, tiempos
en la relación correcta.
Ni siquiera alcanzó a titubear
cuando ya había entrado a aquel lugar.
Y miraba hacia atrás sin fuerza en su decisión.
Propenso, dispuesto, corrupto,
seguía avanzando porque el camino
era posible, estimable.
-
Conoce muy bien al hombre
en lo que ha vivido.
Eso es lo que más le aterra.
Claro, después de haber consumido.
Siempre termina escapando,
sorteando pruebas,
siempre al límite.
Pero un día de estos,
podría tropezar.
-
Julio.
espacio, tolerancia,
factibilidad y poder Ser.
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Aquel hombre caminaba
erguido, firme, nervioso.
Se había levantado mejor que otros días.
Era una nueva semana;
las cosas se le estaban dando bien.
Encontraba espacios, tiempos
en la relación correcta.
Ni siquiera alcanzó a titubear
cuando ya había entrado a aquel lugar.
Y miraba hacia atrás sin fuerza en su decisión.
Propenso, dispuesto, corrupto,
seguía avanzando porque el camino
era posible, estimable.
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Conoce muy bien al hombre
en lo que ha vivido.
Eso es lo que más le aterra.
Claro, después de haber consumido.
Siempre termina escapando,
sorteando pruebas,
siempre al límite.
Pero un día de estos,
podría tropezar.
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Julio.
lunes, marzo 13
Lo conocido y lo por conocer
¿Cuánto existe a pesar de que no lo conozcamos? ¿Cuánto es real a pesar de que sólo exista en mitos o sueños? ¿Cuántos caminos diferentes puede alcanzar el hombre, pero que no lo hace simplemente porque no los conoce?
Nacemos, crecemos, y básicamente los hombres seguimos los mismos caminos.
¿Lo potencial está en lo conocido o en lo desconocido?
Usamos los conocimientos que aprendemos bajo las mismas acepciones, desde que nacemos, hasta que fallecemos. Por ejemplo, alguien ha pensado cuánto involucra realmente el concepto de libertad. ¿Cuáles son los límites de la libertad? No me conformo con aquellos que piensan que la libertad se acaba cuando te metes en la libertad del otro. Para mí, eso es sólo una norma de buenas costumbres. ¿Es la libertad un valor por si mismo? ¿Toma más fuerza cuando se asocia al ser humano? Y en términos cristianos, cuál es el papel que juega la libertad en el camino del hombre. ¿Cuánto podemos hacer con ella? ¿Cómo la usamos de manera que nos sirva para ser más humanos, más hombre, más Cristo, más Cristo Resucitado? ¿Qué hacemos con tan tremendo regalo divino? ¿Cómo nos hacemos cargo de ella? ¿Cómo?
El mundo está lleno de elementos ocultos a los ojos de los hombres.
Pero no los ha escondido Dios.
Solamente no los hemos aprendido a conocer.
Como la libertad,
como la justicia,
como la voluntad,
como el conocimiento,
como la vocación.
Es deber del hombre buscar, hurgar, comprender, orar,
cada regalo presente en la Tierra,
lo conocido y lo por conocer,
porque todo tiene tanto potencial como uno sepa sacar de ello.
Para nuestro bien,
y la alabanza de su Nombre.
Julio.
Nacemos, crecemos, y básicamente los hombres seguimos los mismos caminos.
¿Lo potencial está en lo conocido o en lo desconocido?
Usamos los conocimientos que aprendemos bajo las mismas acepciones, desde que nacemos, hasta que fallecemos. Por ejemplo, alguien ha pensado cuánto involucra realmente el concepto de libertad. ¿Cuáles son los límites de la libertad? No me conformo con aquellos que piensan que la libertad se acaba cuando te metes en la libertad del otro. Para mí, eso es sólo una norma de buenas costumbres. ¿Es la libertad un valor por si mismo? ¿Toma más fuerza cuando se asocia al ser humano? Y en términos cristianos, cuál es el papel que juega la libertad en el camino del hombre. ¿Cuánto podemos hacer con ella? ¿Cómo la usamos de manera que nos sirva para ser más humanos, más hombre, más Cristo, más Cristo Resucitado? ¿Qué hacemos con tan tremendo regalo divino? ¿Cómo nos hacemos cargo de ella? ¿Cómo?
El mundo está lleno de elementos ocultos a los ojos de los hombres.
Pero no los ha escondido Dios.
Solamente no los hemos aprendido a conocer.
Como la libertad,
como la justicia,
como la voluntad,
como el conocimiento,
como la vocación.
Es deber del hombre buscar, hurgar, comprender, orar,
cada regalo presente en la Tierra,
lo conocido y lo por conocer,
porque todo tiene tanto potencial como uno sepa sacar de ello.
Para nuestro bien,
y la alabanza de su Nombre.
Julio.
Lo inalterable de las cosas
Impotencia, es lo que se siente cuando no puedes alterar el curso de los hechos, pero sí te interesa hacerlo.
La impotencia no se sacia,
sólo se olvida, se esconde,
se arruga y se oculta.
No se calma, porque por definición, no puedes alterar nada, de otra forma, no existiría impotencia.
Tampoco se trabaja, porque sólo produce mayor impotencia.
Es interesante este sentimiento, capaz de volver loco a los hombres por el sólo hecho de no poder hacer nada.
Impotencia podría ser el mejor sinónimo de la esencia de algo potencial.
Es algo que viene, pero no llega.
Es la angustia del alma por no poder cambiar las cosas.
Por ver tristeza donde debería haber felicidad.
Porque en la nada está todo.
Eso es impotencia.
Julio.
La impotencia no se sacia,
sólo se olvida, se esconde,
se arruga y se oculta.
No se calma, porque por definición, no puedes alterar nada, de otra forma, no existiría impotencia.
Tampoco se trabaja, porque sólo produce mayor impotencia.
Es interesante este sentimiento, capaz de volver loco a los hombres por el sólo hecho de no poder hacer nada.
Impotencia podría ser el mejor sinónimo de la esencia de algo potencial.
Es algo que viene, pero no llega.
Es la angustia del alma por no poder cambiar las cosas.
Por ver tristeza donde debería haber felicidad.
Porque en la nada está todo.
Eso es impotencia.
Julio.
jueves, marzo 9
Gracias Señor por haberlo conocido
Tío Julio:
Me mostró que un matrimonio puede ser tan feliz como uno quiera.
Me mostró que con alegría se vive mejor la vida.
Me mostró que servir a los demás conforta más que servirse a uno mismo.
Me mostró a Cristo Resucitado en usted y su tremenda esposa.
Aprendí a confiar y salir adelante de los momentos más duros.
Aprendí a luchar y sonreir cuando vinieran las dificultades.
Aprendí a buscar siempre entregarme a mis hermanos.
Aprendí que Cristo vive hoy y que no nos deja de amar.
Fue todo un placer conocerlo,
amigo, tío, padrino.
Que Dios lo bendiga por la hermosa familia que construyó,
sin duda lo más grande que pudo haber dejado sobre la Tierra.
Por esto, gracias Señor.
Julio.
Me mostró que un matrimonio puede ser tan feliz como uno quiera.
Me mostró que con alegría se vive mejor la vida.
Me mostró que servir a los demás conforta más que servirse a uno mismo.
Me mostró a Cristo Resucitado en usted y su tremenda esposa.
Aprendí a confiar y salir adelante de los momentos más duros.
Aprendí a luchar y sonreir cuando vinieran las dificultades.
Aprendí a buscar siempre entregarme a mis hermanos.
Aprendí que Cristo vive hoy y que no nos deja de amar.
Fue todo un placer conocerlo,
amigo, tío, padrino.
Que Dios lo bendiga por la hermosa familia que construyó,
sin duda lo más grande que pudo haber dejado sobre la Tierra.
Por esto, gracias Señor.
Julio.
viernes, marzo 3
Compromisos, búsquedas y certezas
El fin de semana pasado, uno de mis mejores amigos contrajo Matrimonio. Él me pidió que fuera testigo durante la misa, razón por lo cual, mi ubicación física durante la ceremonia era muy cerca de la pareja que unía sus vidas ante Dios. Vivir aquellos momentos, a pasos del sacerdote y de los contrayentes, me hizo tomar una postura distinta ante este sacramento. No es que la voz del sacerdote sonara más fuerte, sino que sus palabras sonaron más fuerte y retumbaron en mi interior, y lo siguen haciendo hasta el día de hoy...
...porque lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre...
...unidos para siempre...
...reflejos de Dios en el mundo...
tantas frases más.
Sin embargo, la fuerza, la ternura, el amor, con que ambos se miraban, fue lo que más hondo caló en mí.
¿Qué cosas debe tener un hombre y una mujer para unirse de por vida? ¿Cuán importante es conocerse uno mismo, antes de entregarse a quien amas? ¿Si la entrega es total, no debiera saber primero qué es lo que entrego? O tal vez no importa, porque de todas formas la entrega es total.
Muchas veces nos es más fácil definir al resto que definirnos a nosotros mismos.
Muchas veces no decimos lo que sentimos, porque ni siquiera nos conocemos.
Pero algunas veces tenemos ciertas convicciones,
esas razones certeras,
que como leyes de la física,
como axiomas matemáticos,
como verdades divinas,
nos hacen temblar ante tamañas realidades.
Como por ejemplo,
que un tres de marzo del año dos mil seis,
amo a mi polola como nunca había amado antes.
Aunque casi nunca se lo diga.
Julio.
...porque lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre...
...unidos para siempre...
...reflejos de Dios en el mundo...
tantas frases más.
Sin embargo, la fuerza, la ternura, el amor, con que ambos se miraban, fue lo que más hondo caló en mí.
¿Qué cosas debe tener un hombre y una mujer para unirse de por vida? ¿Cuán importante es conocerse uno mismo, antes de entregarse a quien amas? ¿Si la entrega es total, no debiera saber primero qué es lo que entrego? O tal vez no importa, porque de todas formas la entrega es total.
Muchas veces nos es más fácil definir al resto que definirnos a nosotros mismos.
Muchas veces no decimos lo que sentimos, porque ni siquiera nos conocemos.
Pero algunas veces tenemos ciertas convicciones,
esas razones certeras,
que como leyes de la física,
como axiomas matemáticos,
como verdades divinas,
nos hacen temblar ante tamañas realidades.
Como por ejemplo,
que un tres de marzo del año dos mil seis,
amo a mi polola como nunca había amado antes.
Aunque casi nunca se lo diga.
Julio.
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